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Ausentismo laboral y fallas en inventarios se agudizan en empresas de Bolívar

El sector del Comercio y los Servicios hace un esfuerzo por mantener los negocios abiertos, asegura Jhonathan Veracierta, de Fuerza Empresarial, pero las medidas del Gobierno limitan cada vez más su operatividad

22 de marzo de 2018

Con una inflación anualizada de 6.147%, y de 213% en los primeros meses de 2018, producir se convierte en una batalla diaria en el sector del Comercio y los Servicios, el mayor empleador del país entre la empresa privada, pero quizás también el más golpeado por la crisis.


“Los dos aumentos salariales de enero y febrero dieron al traste con la planificación que muchos empresarios habíamos hecho para el inicio del año, buscando contrarrestar la crisis y tratar de mantener nuestros negocios abiertos”, expuso Jhonathan Veracierta, miembro del grupo Fuerza Empresarial que lidera el dirigente gremial Salam Souki en CamCaroní.

Y es que el binomio talento humano – organización, que hace posible una empresa productiva, se desmantela día a día en el estado Bolívar y el país, ya que empleados y empleadores sufren los rigores de una economía desvirtuada.

“Nos ponemos en los zapatos de los trabajadores, a quienes no les alcanza el dinero siquiera para costear el pasaje de ida y vuelta desde su casa. Los guayaneses quieren aportar, laboran con afán. Pero si a esta situación le sumamos el problema del pésimo servicio de transporte; el flagelo de la inseguridad; la mala alimentación y los asuntos familiares, tenemos a una persona que llegará cansada, con retraso o simplemente no acudirá a la empresa”, dibuja.

Al elevado índice de rotación y ausentismo laboral, se unen las fallas en los inventarios, especialmente en las empresas de servicios que requieren de insumos nacionales e importados para operar satisfactoriamente y mantener la calidad.

“Los precios varían hacia arriba entre 50 y 80 por ciento por mes actualmente, lo que nos da escaso margen de maniobra para poder mantener a flote, milagrosamente, las empresas y reponer algunos insumos vitales. Es una carrera de resistencia que hemos asumido responsablemente por los venezolanos que dependen de nosotros como empleados, y por el país que queremos”.

Añade que, lamentablemente, organizaciones como la Cámara de Comercio de Caroní y Fedecámaras Bolívar han abandonado al empresariado; han estado de espaldas de los acontecimientos en los últimos meses, cuando el comerciante requiere un aliento, ser visitado y el apoyo en cada uno de los negocios. Incluso, sus directivas son ilegales y así no pueden ser voceros ni intermediarios para resolver conflictos ante el Gobierno.

“Estamos siendo golpeados; las medidas sacuden a los guayaneses en todos los ámbitos, y parece que hacen caso omiso a la situación que vivimos”, dijo en referencia a los gremios que a su juicio han sido secuestrados por grupos de amigos y partidos políticos, lo que hace necesario recuperarlos y encausar nuevamente su misión.

Veracierta reitera que se hace imperativa la apertura a la inversión a través de estímulos al sector privado; la verdadera reactivación de la gran industria del aluminio; la sustitución de importaciones que promueven varios sectores de la economía, y desarticular el control cambiario para que el mercado de divisas fluya con naturalidad.
“No hay otra opción”, asegura, “más en un escenario que prevé una inflación de cinco dígitos si no se corrigen estas desviaciones y el Ejecutivo no sincera el gasto público”.
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