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La salud de la economía mundial “el día después”

Aquellas naciones “sanas” afrontarán la reapertura mucho antes, con menor temor y la población decidirá como colectivo volver a su rutina.

12/05/2020
Tres características socioeconómicas determinarán qué tan pronto y qué tan bien saldrán los países de la actual pandemia: la salud de su sociedad, la salud de su gobierno y la salud de sus ciudadanos.


Mejor preparadas están aquellas sociedades sanas, económicamente capaces de soportar una recesión temporal, con empresas sólidas, bancos capitalizados y poco desempleo; con sistemas de salud robustos y muy bien dotados, con mucho respeto y colectivamente dispuestas al gran sacrificio de contener el contagio.

Gobiernos también sanos, que gozan de la confianza del pueblo por su liderazgo eficaz, enfocados y bien asesorados, dispuestos a abordar la crisis profesionalmente y dejando la política de lado; con suficientes recursos para los temas asistenciales y para ayudar a las empresas y a los hogares.

Su población, igualmente sana, bien nutrida, con ahorros, debidamente informada y con acceso a buena comunicación, con el civismo requerido para enfrentar el confinamiento y demás medidas preventivas. A medida que la salud de estos tres elementos disminuye, así mismo se reduce la capacidad nacional de enfrentar cualquier calamidad.
 
Por el alto riesgo de contagio que representa el Covid-19, la pérdida de empleos afectará principalmente a sectores que dependen en mayor medida de la mano de obra, como bares y restaurantes, viajes, turismo y recreación en general, y la recuperación dependerá de cuánta confianza se tenga en retornar a situaciones de contacto cercano.
 
Aquellas naciones “sanas” afrontarán la reapertura mucho antes, con menor temor y la población decidirá como colectivo volver a su rutina, salir a la calle apoyando todas las medidas sanitarias adoptadas en ese sentido; lo que de inmediato se traducirá en más gasto discrecional  en artículos no esenciales y por ende una más pronta reactivación económica.

Ahora bien, donde haya poca confianza en las medidas oficiales y en la capacidad de respuesta en general, donde se presuma que el riesgo se mantiene y haya poca ayuda a los sectores menos pudientes, no habrá mucho espacio de maniobra para motivar el retorno ciudadano al modelo de consumo previo a la crisis, y como nación se favorecerá -por decisión o por necesidad- un menor gasto personal a cambio de un mayor ahorro preventivo, evitando la proximidad que implicaría dicho consumo y retrasando así la reactivación económica.
 
Ejemplos abundan, pero citemos sólo algunos: Portugal con muy pocos casos relativos que se explican por la gran cooperación que recibió el gobierno de parte de la oposición para tomar fuertes medidas a tiempo, habiendo visto ya lo que pasaba en Europa vs. Irán, uno de los países con más contagios, cuya población había perdido toda confianza en el Estado por años de recesión económica y deterioro social. Esta trifecta que enmarca a la sociedad, a la población y al Estado permite predecir quiénes saldrán menos perjudicados y quiénes deberán pagar un mayor precio al enfrentar una crisis de esta naturaleza.


Dr. Guillermo Mendoza
guillermomendozad@gmail.com


 
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Autor

GUILLERMO MENDOZA

Consultor/Conferencista con doctorado en Administración de Empresas, Master en Economía Yale y Programa Avanzado Finanzas Citicorp.